Las panaderías van tras el subsidio que permita bajar el 30% la harina

El 80% de los panaderos quiere acceder a la ayuda nacional para competir en igualdad de condiciones.

Un relevamiento de la Cámara Gremial e Industrial de Panaderos de San Juan reveló que hay un 80% de las panaderías con elaboración industrial en la provincia que no han podido acceder al subsidio del Gobierno nacional a la harina, lo que las deja en desigualdad de condiciones para poder competir. De unos 1.000 negocios del rubro, según estiman, hay 800 que no cuentan con la ayuda. El problema es que la bolsa de 25 kilos con el precio subvencionado cuesta $1.400, mientras que sin el beneficio el costo asciende a los $2.000, con lo que la diferencia es del 30%. Frente a esta situación el pedido desde la organización es que exista la posibilidad de que todos los comercios puedan acceder al sistema.

¿Por qué algunas panaderías pueden acceder a la ayuda y otras no? Según explicó Manuel Rodríguez, titular de la cámara, en el país sólo hay 4 molinos que abastecen al mercado con harina subsidiada, pero en San Juan sólo unas 200, el 20%, son clientes de esos abastecedores y el resto no. Y a estos últimos no les venden.

En lo que va del año, el kilo de pan en la provincia subió un 53%, porque pasó de unos $180 en enero a $275 que cuesta ahora. La docena de facturas cuesta $400 y la tortita $30.

Lo que hizo el Gobierno nacional (ver aparte) fue crear el Fondo Estabilizador para ayudar al sector e intentar frenar la suba del pan. En la práctica, lo que se hace es subsidiar la harina industrial que vende el sector molinero y compra la industria de fideos, panaderos, pizzerías y casas de pastas. Pero en el caso de San Juan el problema es que la mayor parte de las panaderías no son clientes de los molinos con los que se llegó el acuerdo. Y por eso no tienen acceso a la harina subsidiada y les cuesta competir.

Para tratar de sobrellevar la situación, Rodríguez contó las estrategias que están llevando adelante en el sector para intentar sobrevivir y no tener que recurrir, por ejemplo, a prescindir de personal. Se calcula que por panadería industrial hay dos empleados por lo que el piso de personal en el ámbito es de 2.000 trabajadores. Entre las acciones para afrontar la crisis se encuentran, por ejemplo, no renovar la flota de vehículos, demorar la entrega de uniformes al personal y demorar lo más que pueden la refacción de los locales, como por ejemplo la pintura. El problema, según reveló Rodríguez, es que por ejemplo Salud Pública hace controles permanentes de salubridad de los locales y no quieren tener problemas en ese sentido.

Hasta ahora son cuatro, al parecer, las empresas molineras que se inscribieron en el plan nacional, entre las que se encuentra Molino Cañuelas, que tiene más del 25% del mercado. Pero en el Gobierno nacional esperan que en los próximas días se puedan sumar más.

El otro problema que dio a conocer Rodríguez es la dificultad de competir con la gente que, por falta de empleo o como rebusque, amasa y hornea en sus propias casas. “Es imposible competir en precios con esa gente”, dijo el dirigente. Para empezar, en esas ventas barriales no tienen que pagar empleados, no están inscriptos y por lo tanto no pagan impuestos. Y sus precios sensiblemente inferiores.

Empleo

2000  Es la cantidad de trabajadores que se estima que cumplen tareas en el sector de las panaderías industriales.

  • Un fondo nacional 

En medio de un proceso de aceleración del precio de los alimentos, el Gobierno nacional decidió poner en marcha la herramienta del fideicomiso del trigo. La intervención busca “estabilizar” el shock que tuvieron los precios de panificados y pastas, en un contexto de alza en el precio internacional del trigo provocado, entre otros factores, por el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania,

Así fue que el 19 de marzo, luego de que la guerra en Ucrania disparara el precio internacional de alimentos, el Gobierno creó el Fondo Estabilizador del Trigo. A partir de ese momento, comenzaron una serie de reuniones entre el entonces secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, y los representantes de la cadena de valor, para instrumentarlo. Si bien la autoridad de aplicación es la Secretaría de Comercio Interior, el fideicomiso es del banco BICE.

El subsidio es para el sector de las empresas molineras por casi U$S 400 millones.

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