La pandemia entre la salud y la seguridad. El rol de las Fuerzas Armadas

OPINIÓN. En las últimas semanas se volvió a discutir públicamente el rol de las Fuerzas Armadas en el contexto de la pandemia. Es una buena noticia, ya que los asuntos referidos a las FFAA y especialmente a la defensa nacional ocupan un lugar relegado en nuestro país.

En las últimas semanas se volvió a discutir públicamente el rol de las Fuerzas Armadas (FFAA) en el contexto de la pandemia. Es una buena noticia que el problema se debata, ya que los asuntos referidos a las FFAA y especialmente a la defensa nacional ocupan un lugar relegado en nuestro país.

Desde el comienzo de la pandemia en marzo del 2020, el Ministerio de Defensa de la Nación ha gestionado un gran número acciones. La cartera presidida por Agustín Rossi informa semanalmente tareas de “planeamiento, asesoramiento y consultoría interagencial”; vuelos con muestras médicas, de reconocimiento, transportando repatriados o insumos; tareas de apoyo sanitario, de reparto de bolsones de víveres secos y de raciones de comida caliente, más su intervención en la logística para la vacunación.

Fuente https://www.fuerzas-armadas.mil.ar/

Las acciones desplegadas por las FFAA se enmarcan legalmente dentro de lo que se conoce como “apoyo a la comunidad”. La legislación prohíbe la intervención en cuestiones de seguridad interior, por lo que no se involucran en ese campo. Salvo en algunos textos aislados, todavía falta un debate sobre el rol que está cumpliendo el instrumento militar del país en la pandemia. No se pone en discusión la posible desprofesionalización o el impacto político que puede tener la presencia tan fuerte de las FFAA en acciones en el interior del Estado.

Una pregunta central es: las FFAA, ¿deben dedicarse a tareas que no se relacionan con su función principal, es decir, la defensa frente a una agresión de origen externo? Para responder esto, cabría un cuestionamiento previo.

Dr. Gerardo Tripolone

La pandemia, ¿es una amenaza para la seguridad del Estado?

Antes del Covid-19, era difícil hallar investigaciones que relacionen los asuntos de defensa nacional con emergencias sanitarias. En Estados Unidos, el jurista James Baker sostenía en su libro de 2009 In the common defense que no hay área más compleja para quienes se dedican a cuestiones legales de la seguridad nacional que la relativa a la preparación y respuesta en casos de emergencias sanitarias.

En 2018, Kamradt-Scott y Smith trataron en forma comparativa el involucramiento militar en Brasil (por el Zika), Pakistán (en contexto del programa para erradicar la Polio), algunos países del occidente africano (por el Ebola) y en Afganistán e Irak (durante la ocupación de ambos países por Estados Unidos y sus aliados). En este texto publicado en The Oxford Handbook of Global Health Politics concluyeron que “todavía falta un marco teórico robusto para evaluar cuándo y cómo las fuerzas armadas deben asistir [en contextos de emergencias sanitarias] y qué tipos de actividades puede esperarse que cumplan razonablemente”.

A esto se le suman las discusiones sobre el cambio en el concepto de defensa nacional. Desde hace algunas décadas se ha propuesto la idea de “nuevas amenazas” que excedería el ataque armado de otro Estado. David Kilcullen menciona en The accidental guerrilla al narcotráfico, el crimen organizado, los desastres naturales, el terrorismo, las migraciones masivas, el caos social que podrían generar protestas de gran envergadura y, también, las epidemias.

¿Cómo podría una epidemia afectar la seguridad nacional? En Contagion and Chaos de 2009, Price-Smith sostiene que las epidemias erosionan la prosperidad, desestabilizan las relaciones entre el Estado y la sociedad, fomentan la violencia y, en última instancia, disminuyen el poder de cohesión del Estado. Todo esto, que hemos podido percibir desde comienzos de 2020 alrededor del mundo, constituye una amenaza para la seguridad del Estado.

Tan lejano como en 1995, el presidente de Estados Unidos Bill Clinton introdujo la salud pública como asunto de seguridad en el contexto de su política antiterrorista. En el año 2000, la ONU aprobó la resolución 1308 declarando al HIV como una amenaza a la seguridad global. Esta fue la primera vez que Naciones Unidas incluyó una cuestión de salud pública como amenaza a la seguridad. Al Gore, el vice de Clinton, declaró en el Consejo de Seguridad: “Las Naciones Unidas fueron creadas para terminar con las guerras. Ahora, debemos enfrentar y ganar una guerra enorme y pacífica de nuestro tiempo: la guerra contra el sida”.

Con los atentados de Al Qaeda en 2001, las preocupaciones de un ataque “bioterrorista” aumentaron significativamente. El Congreso de Estados Unidos sancionó leyes para regular la provisión de medicamentos, atención médica e incluso para el establecimiento de cuarentenas. Finalmente, en 2006 se dictó la Pandemic and All-Hazards Preparedness Act que buscó, entre otras cuestiones, aplacar la falla del mercado en proveer vacunas en caso de pandemias y asegurar el asesoramiento y vinculación entre las instancias de gobierno federal y estatales.

En el marco de la pandemia por el Covid-19, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, aseguró que el virus es el “enemigo común” de toda la humanidad que ha generado “enormes desafíos en materia de paz y seguridad”. El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo que el Covid-19 constituía el “peor ataque” a su país desde Pearl Harbor, con lo que desplazó los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 a, por lo menos, un tercer lugar.

Acotar la confusión

A partir de estas discusiones, cabe preguntarse si la pandemia es un asunto de defensa nacional en los términos de la legislación argentina. La respuesta es claramente negativa.

Salvo la hipótesis de la inoculación intencional del virus desde el exterior, la pandemia no es una “agresión de origen externo” (art. 2 ley 23554) en ningún sentido posible de los términos. Menos es un ataque perpetrado mediante las fuerzas armadas de otro Estado, como establece el decreto 727/06 que reglamenta la ley de defensa nacional. Por eso es que las FFAA solo realizan tareas de apoyo a la comunidad como una función secundaria que no tiene que ver con la defensa nacional.

Es cierto que la pandemia pueda afectar variables de la seguridad del Estado. La mortalidad y la enfermedad de grandes porciones de la población inciden en el factor principal de la defensa, el recurso humano. Reduce la capacidad económica y productiva, afecta psicológicamente a la población generando miedo y ansiedad. La cohesión social se ve disminuida entre quienes están contagiados y quienes no y entre quienes apoyan las medidas del gobierno y quienes las rechazan. La legitimidad estatal se pone en duda, tanto si la pandemia se propaga como si las medidas son demasiado duras y coartan libertades fundamentales. En ambos casos habrá desencanto, que puede derivar en una impugnación del sistema de gobierno en general. Las pandemias, como las crisis en general, son catalizadores que pueden derivar en pedidos de soluciones rápidas e incluso contrarias al sistema republicano.

Sin embargo, que una pandemia afecte variables de la defensa nacional, no significa necesariamente que el Estado deba afrontarla como si fuera una cuestión de defensa nacional. Sucede algo similar con una crisis económica o demográfica, ambas situaciones que, sin dudas, inciden en la defensa nacional. Sin embargo, que lo hagan no significa que esos sucesos deban encararse como hipótesis propias de la función principal de las FFAA.

El debate que se viene

Todo indica que, mientras la crisis sanitaria continúe, la participación de las FFAA permanecerá. Es posible pensar que ante una situación similar en el futuro el Estado se valdrá del instrumento militar en forma similar.

Esto debe invitarnos a pensar y establecer marcos legales para sus acciones. Deben precisarse los límites de actuación de los efectivos militares, especialmente si se ven atacados o se genera caos en lugares donde no hay suficientes efectivos policiales. Es importante discutir en qué medida las FFAA requerirán una preparación especial para estas acciones o si, como sostienen autores como Oscar Zarich, debería crearse una unidad específica.

En cualquier caso, la participación de las FFAA debe mantenerse como hasta ahora: reducida a una función secundaria de apoyo a la comunidad. La idea de que una pandemia es una cuestión de defensa nacional no se ajusta a la legislación argentina. Ahora bien, incluso esta forma de intervención tiene que debatirse.

En cualquier caso, la participación de las FFAA debe mantenerse como hasta ahora: reducida a una función secundaria de apoyo a la comunidad

Dr. Gerardo Tripolone

En Military missions in democratic Latin America, Pion-Berlin acierta al sostener que la intervención de las fuerzas armadas ante desastres naturales o en programas de ayuda social no es per se peligrosa para la efectividad de la función principal de defensa, las relaciones cívico-militares o la protección de los derechos humanos. Sin embargo, que no sea peligrosa en sí misma no significa que sea inocua.

Como ha resaltado Rut Diamint, la presencia de una institución relacionada con el ejercicio máximo de la violencia (legítima) en las calles, aunque lo haga sin portar armas de fuego, no es políticamente irrelevante. La permanencia en el tiempo en estas funciones normaliza su intervención en tareas de salud y genera confusión en la ciudadanía. Además, desvía recursos del instrumento de defensa para tareas ajenas a su función primaria.

Para concluir, no caben dudas de que la emergencia generó un escenario absolutamente novedoso que involucró a todas las esferas del Estado. La participación de las FFAA ha sido importante y no se han conocido acciones fuera de la ley. Sin embargo, su intervención en un espacio de tiempo y espacio tan extendido debe hacernos reflexionar sobre su rol en el interior del Estado.

Sobre el autor: 
Gerardo Tripolone es Investigador de CONICET y docente en la Universidad Nacional de San Juan.
Texto Original en https://elpaisdigital.com.ar/contenido/la-pandemia-entre-la-salud-y-la-seguridad-el-rol-de-las-fuerzas-armadas/31277

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