Lesa humanidad: un represor condenado a perpetua residente en un geriátrico sanjuanino

Investigación exclusiva:

Hugo Cárdenas y Carlos Castro Espinosa

Se trataría de Francisco Armando Di Paola, que a fines de junio sufrió lesiones al incendiarse un tubo de oxigeno en la residencia geriátrica Sagrado Corazón, a metros de la Central de Policía. El excapitan de fragata fue condenado a perpetua en la “megacausa de la ESMA”, junto a otros represores.

La sospecha surgió cuando un siniestro registrado a fines de junio de 2020, en un geriátrico ubicado en calle General Paz 172 oeste, en la capital sanjuanina, donde un adulto mayor resultó con lesiones producto del estallido en la válvula de un tubo de oxigeno que le causó lesiones. En un escueto informe, la policía dio muy pocos datos de lo sucedido y la identidad del abuelo con el nombre invertido y el apellido sutilmente cambiado. El nombre proporcionado fue Armando Francisco Di Paolo, de 76 años de edad, quien por esa razón fue trasladado al hospital Marcial Quiroga, para su atención. En ese nosocomio se habría producido un altercado, porque los médicos solicitaron lo trasladaran rápidamente al paciente para evitar un escándalo.

Chango Móvil Noticias fue al sitio del suceso, pero la propietaria del geriátrico Sagrado Corazón no se encontraba en el lugar por lo que las averiguaciones se dirigieron por distintos medios. Albina Castro es una enfermera, también propietaria del Instituto Superior Cuyano, institución dedicada a la formación de enfermeros. Como propietaria de la residencia geriátrica tiene una gran cantidad de denuncias en la Subsecretaría de Trabajo, por despidos arbitrarios y falta de pago a personas que se desempeñaban por un par de meses hasta ser cesanteados.

Se supo que en el mencionado geriátrico residía un adulto mayor, presuntamente militar o relacionado con las fuerzas armadas, que tenía un atención diferenciada al resto de los ancianos residentes, con habitación acondicionada y alimentación exclusiva. Ante alguna versión recogida y la coincidencia del nombre es que se deduce que se trataría de Francisco Armando “El Chino” Di Paola, que en 2008, a través de u exhorto de la Justicia Federal era buscado en San Juan de manera infructuosa.

El genocida fue detenido en Neuquén el 21 de septiembre de 2011, acusado de cometer crímenes en la ESMA. Di Paola, en su rol de Oficial de la Armada Argentina, formó parte del Grupo de Tareas 3.3 con asiento en la Escuela de Mecánica de la Armada, entre los años 1979 y 1981, actuando bajo el alias “Chino”. Este imputado había sido llamado a prestar declaración indagatoria en el marco de la causa en la que se investigaban los delitos de lesa humanidad cometidos en el ámbito de la ESMA, ordenándose su rebeldía y captura con fecha 17 de diciembre de 2008.

La condena

Un tribunal federal de Buenos Aires condenó a cadena perpetua a Jorge Eduardo el Tigre Acosta, excapitán de fragata y exjefe de Inteligencia y del Grupo de Tareas de la ESMA, la misma pena que impuso al excapitán de la Armada y agente de inteligencia Alfredo Astiz, conocido como el “Ángel Rubio” o el “Ángel de la muerte”. Estos son los nombres más relevantes, los rostros más conocidos entre los 54 acusados en este juicio que analizaba 789 delitos de lesa humanidad, y que ha llegado a la sentencia tras cinco años de audiencias.

La causa, que se inició en 2012, acusaba a 68 personas, pero 14 de ellas murieron a lo largo del proceso. Sí fue condenado el excapitán de corbeta Ricardo Miguel Cavallo, extraditado desde España.

Pilotos del infierno

El marino retirado Julio César Poch, que fue detenido en Valencia, fue uno de los seis absueltos. El tribunal no consideró suficiente prueba su autoinculpación. Convertido en piloto de la línea aérea holandesa Transavia, Poch alardeaba de su desempeño en los vuelos de la muerte.

En cambio, Mario Daniel Arru, Alejandro Domingo D’Agostino, Francisco Armando Di Paola y Gonzalo Torres de Tolosa fueron condenados a cadena perpetua por su responsabilidad material en este plan sistemático de asesinatos.

Sin respuestas

Chango Móvil Noticias buscó el interés de funcionarios y legisladores, planteando la inquietud en función de enriquecer la tarea periodística, pero sólo hubo indiferencia. Tal es así que los diputados Juan Carlos Gioja y Horacio Juan Quiroga, que integran la Comisión de Derechos Humanos en la Legislatura de San Juan no se comprometieron con el asunto rememorando con esa actitud al tristemente decir ” no te metas”. Tampoco fuimos recibidos por el Secretario de Seguridad de la provincia, Carlos Munisaga a quien se le advirtió se trataba de un tema delicado y ameritaba ser conversado, pero, tal vez por su juventud, no le dio relevancia a la entrevista solicitada.

Por su parte, la dueña del geriátrico, que desde el momento de haber recibido al exmarino habría solicitado especial cuidado de ese abuelo, pidiendo asimismo a sus empleados total discreción, argumentó que se trataba del cuidado de “un héroe de la patria”. Pero su actitud deshonesta con los trabajadores hizo romper la pretendida fidelidad.

Ante ésta realidad, es preciso determinar si el condenado está alojado en esa residencia geriátrica con el visto bueno de la Justicia Federal, como así también cuando y cómo llegó a la provincia. La investigación podría avanzar, siempre y cuando los resortes pertinentes tomen el asunto para seguir, o bien, para desestimar.

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