Gallardo-D’Onofrio-Tapia: un dólar de cabeza

River campeon recopa sudamericana

Los replanteos que se hace el Muñeco generan inquietud, y no sólo en el hincha: ¿hasta qué punto soportará la devaluación de la competencia y la economía que tanto le preocupan?.

Cuando Marcelo Gallardo hace la evaluación del fútbol que viene, le duele la cabeza. Y se replantea cosas. Nada tiene que ver, por ahora, su futuro en River​: ya aclaró que no valora irse y eso en Núñez tranquilizó corazones.

Es la proyección analítica de lo que ocurrirá “el día después” lo que inquieta al deté, y por ende a los dirigentes e hinchas. Un punto en la línea de tiempo a partir del cual se comenzarán a ver del todo los daños colaterales que dejará la cuarentena: el Muñeco prevé un fútbol argentino devaluado, sin competitividad económica ni deportiva. Y analiza en la intimidad cómo hacerle frente a ese muy poco alentador panorama.

Es la conjugación de diversos factores corrosivos lo que le preocupa a Gallardo. Por un lado, el fútbol argentino está siendo golpeado no sólo por la baja en los ingresos que se registró durante el aislamiento (reducción a cero del ticketing, merma en la recaudación por cuotas sociales, etcétera) sino también por la creciente devaluación: un billete con la cara de George Washington no tiene el mismo rendimiento en nuestro país que en otro con una economía más sólida.

Será necesaria una etapa de austeridad para equilibrar financieramente a las instituciones que River ya inició al adoptar una economía de guerra para cuidar sus recursos. Aunque reducir costos podría implicar un éxodo de futbolistas que se encuentran en el pico de su evolución profesional hacia mercados más apetecibles, y no necesariamente centrales como precisó MG, erosionando el nivel deportivo del torneo. Jugadores que, al momento de decidir si quedarse o no en la Argentina, también pondrán en la balanza otro punto que inquieta al entrenador: la desvalorización del campeonato. De la nueva Liga Profesional de Fútbol que en su próxima edición no tendrá descensos y que por enésima vez modificará el formato de disputa.

River, en ese contexto, podría verse afectado puesto que cuenta con futbolistas que están próximos a dar el salto a Europa y a los que resultaría difícil de convencerlos a mediano plazo de quedarse a pelear un torneo que tendrá menor competitividad, y encima con un salario bajo respecto de lo que cobrarían en el extranjero (y en dólares). Hasta un futbolista con apenas un puñado de partidos en el club como Robert Rojas ya está siendo observado por instituciones europeas según su manager (ver aparte) y así se suma a Lucas Martínez Quarta, Gonzalo Montiel, Nicolás De La Cruz, Jorge Carrascal y Rafa Borré a la lista de potenciales candidatos a buscar un mejor horizonte. A a ese pack, incluso, podría sumarse Paulo Díaz, quien decidió venir a jugar a River en 2019 -entre otras cosas- para alejarse de una liga de poco fuste como la de Emiratos y asegurarse un lugar en su selección.

Si el torneo de AFA, por la falta de planificación, también se desploma en el ranking de los más importantes, el desguace, dentro de ese análisis de Gallardo, no resultará tan improbable. En ese punto, e entrenador de River fue crítico de la gestión de Claudio Tapia y sus laderos. Considera que existió una inacción, un stand by perjudicial que le impidió al mundo del fútbol avanzar hacia una solución. Y avizora que las consecuencias serán graves, y lo serán todavía más si el tiempo sigue pasando sin decisiones claramente visibles.

Pero enfrentándose a Chiqui, al mismo tiempo el Muñeco llevó a Rodolfo D’Onofrio a un escenario que lo obliga a un permanente equilibrio político: el presidente tendrá que escuchar, en la intimidad del club, a un entrenador crítico de la gestión de la AF A mientras que en Viamonte deberá acompañar las decisiones tomadas entre pares que, ante desplantes como el del miércoles, podrían reclamar explicaciones o -de mínima- mostrar un descontento interno. Una coyuntura que precisará de una paciencia mayor en su dinámica para evitar un desgaste en los 18 meses que les restan en caso que de que el DT cumpla con su contrato hasta diciembre del 2021.

Ya no están Daniel Angelici ni Mauricio Macri, las némesis a las que a dúo se enfrentaron hasta diciembre de 2019 mostrándose opositores a la denominada “AFA bostera”. El escenario actual es totalmente diferente, ya que existe una cordial relación con Boca y una gran empatía de parte de un D’Onofrio que proyecta un futuro en la política nacional para con Alberto Fernández.

Un fútbol low cost y desordenado no resulta compatible con el método Gallardo, con ese orden al que el DT le hace culto puertas adentro y que describió alterado en su última entrevista. Allí habló de sus replanteos. De lo que ve hacia adelante. De un deporte que podría perder talentos y se achataría deportiva y económicamente.

Y eso que inquieta a Gallardo, en River genera un dólar de cabeza.

Fuente: Deportivo Olé

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 
Comunicate en vivo con nosotros!