Denuncian robos y maltratos en el Hogar de Ancianos

En la Residencia de Adultos Mayores sustrajeron pertenencias de internos, que fueron denunciados en sede policial. La sospecha está direccionada hacia dos empleadas de limpieza que habrían sido captadas por cámaras de seguridad dispuestas en el edificio.

El ex Hogar de ancianos, hoy Residencia de Adultos Mayores se ha convertido en un lugar casi siniestro, por hechos relatados por algunos internos. Este espacio, pensado para los ancianos y ancianas carentes de familia, de dinero o de techo, para aquellos que llegan a la vejez enfermos, incapacitados, o postrados. La idea era contenerlos con cariño, asistencia, cuidados y darles la oportunidad de disfrutar con pares actividades acordes a sus cualidades y necesidades.
Otrora se cumplían exitosamente esos objetivos. Contaban de manteles blancos para los almuerzos y cenas de los residentes. Había platos de loza, vasos de vidrio y cubiertos. Los desayunos y meriendas eran reales. El personal médico, psicológico y social estaba y atendían. “El lugar funcionaba y los visitantes sentíamos alegría de verla a los residentes atendidos, contenidos y alegres”, recordaba un visitante.
Pero en los últimos días empezaron los robos y, presuntamente, saqueos de mercadería. A los ancianos se los despoja de sus pertenencias y en algunos casos de sus haberes. Se produjeron algunas pocas denuncias. Por ello se instalaron las cámaras de seguridad en los pasillos, para ver quiénes entran y salen a las habitaciones y despensas.
Ahora ya no hay manteles, los platos y vasos son de plástico. Hay poco y nada de personal médico y especializado para atender a una población que crece y crece. Las cenas desaparecieron desde hace meses, sólo un plato de sopa lavada y bien caliente para cada uno. Algunos, por el calor, tratan de enfriar ese caldo con el jugo o agua que les sirven y al día siguiente, o esa misma noche, empiezan con diarrea.
Hay malos tratos del personal que los asiste. Algunos denunciados a las autoridades, otros no, porque quienes los padecen no pueden hacerlo y no tienen quienes los hagan por ellos. Siguen los robos, con o sin denuncias policiales. Pero todo se silencia y se tapa. Por supuesto que en el área hay responsables.
Ya no se los encuentra sonrientes a la mayoría de los residentes, al contrario. Hay mucho dolor y sufrimiento en sus rostros, más allá del que ya sienten por soledades, enfermedades y/o abandonos.
Los más humildes y desamparados, los que tal vez criaron hijos y hasta nietos, los que trabajaron toda su vida y muchas veces en negro, los que tienen que ver con muchas de las posibilidades que hoy otros ciudadanos sanjuaninos tenemos, están allí como “depositados”, sin recibir ni la décima parte de lo que merecen, y menos aún gozar de los beneficios y mercaderías que el gobierno suministra, como tampoco de la atención médica y psicológica que necesitan. En realidad, están sufriendo el segundo abandono de su vida, la segunda desprotección total, y también inseguridad.

Pruebas de todo lo dicho hay, hasta copia de denuncias policiales, testimonios de residentes, y de algunos profesionales y miembros del personal que saben y dicen lo que ocurre, siendo personas honestas y que trabajan bien, y que sufren por la deshonestidad de los otros.

Azucena y Josefa, dos auxiliares de limpieza fueron reconocidas al verificar las grabaciones de las cámaras. Ahora esas personas agreden constantemente a los abuelos que denunciaron.

Es preciso observar lo que ocurre y asumir responsabilidades.

Se trata de ancianos, adultos mayores, abuelos, viejos, como quieran llamarlos. A tener cuidado en dónde pisan y que ciertos lugares no resulten el vestíbulo del cementerio, sino un lugar digno.

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